Cuando ando así, que hacer sino llamarte.
Pero ahora que tu indiferencia queda en mí no puedo más que pensar e imaginar lo que no.
Podría quejarme, pero no sirve.
A veces creo que entonces ya no solo te quiero, pero no puedo más que eso.
Me pongo celosa de aquello que te provoca tal placer que hace que no me hables más.
Debería darme gracia, gusto. Pero no. Y es porque estoy acostumbrada a que nos contemos pero no así.
De nuestra diversión juntas. Ahora ya las fotos no son nuestras.
Ya todo es diferente.
Y yo tiemblo, porque tu eras quien.
Eras lo que.
¿Será que de repente no tenemos nada en común? No lo creo, pero yo no puedo retenerte, y no puedo darte lo que alguien más te da para tu comodidad.
Yo no puedo mostrarte un mundo lleno de comodidades, lujos, banalidades para mi, pero quizá medios para ti.
No te creo de ese mundo al total.
Que tonto escribir esto, pero me rindo. Hoy me rindo.
1.21.2008
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