He encontrado tus cadenas
no son las mías.
Estoy ante este ser tuyo y el que regresa.
Yo ya fui y no regresé,
me quedé con ese tuyo.
Ese ser imperceptible que está y no está,
aquél que llega con infortunios...
perdedizo, arrasador, incontemplable.
No han sido,
lo creo. Y sigo regresando
¿Qué hemos sido?
No lo sabemos, qué mejor.
Quizá arrasaríamos con todo esta pasión,
nos perderíamos dentro de ella
y no podríamos, siquiera, contemplar esa belleza que nos hace vivir.
Quizá contemplaríamos esos cuerpos avasalladores que no piden piedad
y seríamos ellos... quienes ese reflejo de nosotros mismos naciera.
Quizá nos podemos contemplar, mientras jugamos cual niños jugando bajo el sol
fisgoneando, husmeando, mirándonos...
hacer todo aquello que nos despierta nuestra infancia más curiosa
y más deseada y deseosa. Toda ella ante esa inocencia que se nos queda
y que necesitamos para sentirnos todavía dentro de ella y sólo de ella.
Ya no sé si será un quizá o una forma de saber qué se anuncia
sé que ahora podemos perdernos, sé que mi ser te desea tanto como al tuyo
y aunque suene trillado, hemos de estar bajo este mismo cobijo de contemplación
y pasión que nos arrasa y nos exime de todo pudor. De lástimas y susurros.
no son las mías.
Estoy ante este ser tuyo y el que regresa.
Yo ya fui y no regresé,
me quedé con ese tuyo.
Ese ser imperceptible que está y no está,
aquél que llega con infortunios...
perdedizo, arrasador, incontemplable.
No han sido,
lo creo. Y sigo regresando
¿Qué hemos sido?
No lo sabemos, qué mejor.
Quizá arrasaríamos con todo esta pasión,
nos perderíamos dentro de ella
y no podríamos, siquiera, contemplar esa belleza que nos hace vivir.
Quizá contemplaríamos esos cuerpos avasalladores que no piden piedad
y seríamos ellos... quienes ese reflejo de nosotros mismos naciera.
Quizá nos podemos contemplar, mientras jugamos cual niños jugando bajo el sol
fisgoneando, husmeando, mirándonos...
hacer todo aquello que nos despierta nuestra infancia más curiosa
y más deseada y deseosa. Toda ella ante esa inocencia que se nos queda
y que necesitamos para sentirnos todavía dentro de ella y sólo de ella.
Ya no sé si será un quizá o una forma de saber qué se anuncia
sé que ahora podemos perdernos, sé que mi ser te desea tanto como al tuyo
y aunque suene trillado, hemos de estar bajo este mismo cobijo de contemplación
y pasión que nos arrasa y nos exime de todo pudor. De lástimas y susurros.
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