Te construyes día a día,
bajo ese siniestro espectáculo tuyo.
Donde cada camino incierto
palpita mis noches.
Te escucho, te siento,
desde tus entrañas merodeas mi descanso.
Te muestras ante mí como un simple sonido
como un rechinar, como un palpitar.
El ser esperado, que frente a mi cuerpo desnudo
camina y recorre caminos inciertos.
Te vas, te alejas así como llegaste
y te siento y te escucho,
desnuda ante ti, ante mi.
Ante el camino que jamás sabré.
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