Sin querer me hundo y me arrojo ante ti. Te escucho jadeante, arrasadora, poderosa. Estremeces mi cuerpo y retumbas en estas paredes en las que quedo envuelta entre las sábanas.
Tras ese sobresalto que ocasiona tu proyección ante mi, llega la calma de tu suspiro constante en mi sien.
Me entrego a tu cantar, a tu dulce sonido que acaricia cada parte de mi. De mi silente cuerpo.
9.22.2017
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