Aquella canción que me hizo recordar esas tristezas de un infante,
las siento diferentes, quizá iguales, quizá menores.
Sólo se que son tristezas, ¿acaso seré siempre una gota de lágrimas derramadas sobre la arena de un mar inexistente?
Más, qué de aquel mar que yo jamás veré, ése en el que tu estas envuelta. Y no estoy dentro porque no lo entiendo, no lo quiero. Seré yo, no lo sé. Pero no lo quiero.
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