Tres olas te revolcaron sin dejarte vencer…
sentadas en ella estábamos,
yo te hablaba
tu hablabas
háblame, hablándome
tócame, tocándome
mírame, mirándome.
Explicabas alguna teoría, un pensamiento, qué se yo,
algo decías…
no te escuchaba, sólo te oía.
Y miraba tus labios rodeados de un poco de cerveza que nos refrescó la tarde y nuestras ansias.
Te miraba y recordaba aquella vez en que
te adentraste en mi mar, en que tres olas te revolcaron sin dejarte vencer,
después ya no tuviste resistencia,
entrabas y salías mas ya no salías.
El mar mismo te atraía
y tu desaparecías.
Parecía que día a día te miraba desaparecer.
Llegabas a la parte flotante y tan pronto te tomaba
regresabas a lo terreno, tendida te alejabas.
Arena sedienta de ti.
Indira Iriarte
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