5.01.2008

Tres olas te revolcaron sin dejarte vencer…

Las cuatro patitas de la mesa,

sentadas en ella estábamos,

yo te hablaba

tu hablabas

háblame, hablándome

tócame, tocándome

mírame, mirándome.

Explicabas alguna teoría, un pensamiento, qué se yo,

algo decías…

no te escuchaba, sólo te oía.

Y miraba tus labios rodeados de un poco de cerveza que nos refrescó la tarde y nuestras ansias.

Te miraba y recordaba aquella vez en que

te adentraste en mi mar, en que tres olas te revolcaron sin dejarte vencer,

después ya no tuviste resistencia,

entrabas y salías mas ya no salías.

El mar mismo te atraía

y tu desaparecías.

Parecía que día a día te miraba desaparecer.

Llegabas a la parte flotante y tan pronto te tomaba

regresabas a lo terreno, tendida te alejabas.

Arena sedienta de ti.

Indira Iriarte

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