Entumeciste mis sentidos
y mi cuerpo mismo también.
Miradas en el patio. Se miraban, se tocaban.
Yo entraba en cuadros, de pie frente a alguna memoria,
algún momento que jamás fue borrado.
Y seguía una secuencia, una secuencia sin fin.
Y entré a una de ellas,
te quería vomitar,
desechar de algún modo tu sola presencia.
Náuseas y más nauseas, pero no salían.
Y fue cuando volvió, y se intensificó,
una serie de cuadros que casi podía tocar.
Salí sin éxito alguno y volví al patio,
al patio en que se repetía la secuencia.
Alguien dijo:
Ya es hora.
Itamar Iriarte
1 comentario:
recién estrenando un espacio
llegué por azar
y me encontré en muchas de tus palabras
vuelvo pronto
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