García de las Conchas
fue quien admiró las obras de tus manos en el horizonte de las miradas de tu mar
dentro de tus manos cansadas de tanta excitación
la bruma de tus letras caminó con sus admiraciones, y fingiste un aprecio.
lo cerraste con tus caricias vanas, nulas.
despertaron animales en ella, y siguió…
mas tu tendida te rendiste.
Falsedades ante mí, ante ti.
Ante ti.
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