Y sigo el humo de aquello que en mi reflejo sigue y persiste.
Hoy vengo hasta aquí, donde se pudiera preguntar
dónde has dejado tu armamento, aquello que un día pudiste sobrepasar y subyugar,
qué lugar tendrás ahora y en qué sitio has venido a parar.
No, no te quedes.
Hasta dónde vas. A dónde llegar ahora podrás en este instante fecundo.
Qué pasará con tu mundo, ese en el que aquella roca va en retroceso. Qué brotará.
Una simple llamada de la simple atención podrías tener.
Eres tú, quien fue aquella faz lejana que jamás venceré.
Posibilidades de aquél mundo lleno de aquellas que alguna vez tener podré.
Simplezas perduran.
Pisarte…
un saber.
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